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¿Por qué Mesoamerica?

Whale shark off Mexico's Yucatan Peninsula. image: Ivan Gabaldon/LightHawk

Ivan y Bud hablan del por qué LightHawk vuela misiones de conservación en México y América Central en la última entrega de nuestro blog invitado Ride Into Birdland .

I.G. ¿Qué es Lighthawk?

L.S. Lighthawk es una agrupación de pilotos voluntarios, unos 220 pilotos que viven en todo Estados Unidos y vuelan sus propios aviones en servicio voluntario para Lighthawk, ayudando a ONGs dedicadas a la conservación y a la vida salvaje, prestamos apoyo a esas iniciativas conservacionistas. Estos pilotos voluntarios aportan sus propios aviones, pagan el combustible, donan su tiempo profesional y sus servicios. Adicionalmente a esa labor con los aviones propios de los pilotos, existe un programa único dentro de Lighthawk llamado el Programa Mesoamericano. Lighthawk tiene dos aviones dedicados a ese programa y tenemos un grupo selecto de aviadores que cada año, de enero a mayo, hacen voluntariado para volar los aviones de Lighthawk en la región mesoamericana. Apoyamos iniciativas conservacionistas que se desarrollan en toda la región, sobre todo en Guatemala, Belize, Costa Rica, Panamá, Honduras y en México en la Península de Yucatán y también en Baja.

I.G. ¿Por qué es mesoamérica tan importante para Lighthawk?

L.S. Pienso que los fundadores de Lighthawk vieron mucha oportunidad aquí y también mucha necesidad, problemas de deforestación, conservación y preservación de vida salvaje, protección de los manglares en las costas. Vieron esa necesidad y dijeron “esto vale la pena, Lighthawk puede ayudar y debemos hacerlo”. Este programa sigue creciendo cada año, mantenemos un avión durante esos cinco meses de enero a mayo en mesoamérica en estos países. Cada piloto viene por unas dos semanas, opera el avión en colaboración con nuestros aliados, luego viene otro piloto, recibe el avión, tomando un par de días entre cambio y cambio, entregan al siguiente piloto, así a lo largo de esos cinco meses. Yo estoy aquí a finales de Mayo cerrando el proyecto este año, luego volaré el avión las 15 o 20 horas que toma llevarlo de vuelta a Tucson, Arizona, donde tiene su base por el resto del año.

La presencia de botes dedicados al “nado con tiburón ballena” confirma que nos estamos acercando a estos gigantes gentiles del océano. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Finalmente, uno de varios Tiburones Ballena (Rhincodon typus) que podemos ver en su ruta migratoria. Nadando al lado del tiburón, una Cobia (Rachycentron canadum). (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

I.G. En cuanto a la cooperación entre Lighthawk y las ONGs que ustedes apoyan, ¿cómo pueden estas organizaciones sacar el mejor provecho de los vuelos?

L.S. Los socios se acercan a Lighthawk con una propuesta: nos gustaría usar los servicios de Lighthawk para nuestras investigaciones, nuestros estudios y observaciones vinculadas a nuestra misión como ONG. Entonces Lighthawk realiza una evaluación sobre los méritos de cada programa. Mientras mejor pueda nuestro aliado describir y explicar sus metas y su misión, mayores son las probabilidades de contar con el apoyo de Lighthawk. Recibimos muchas solicitudes, de manera que parte de nuestra misión es elegir a las ONGs que sentimos están mejor preparadas y tienen misiones claramente definidas, para que al donarles 4 o 6 horas de vuelo obtengan los resultados más productivos posibles de esa experiencia. Si pueden explicar bien su misión y ayudarnos a entenderla bien, especialmente al piloto, lograrán mejores resultados. De modo que es fundamental presentar claramente cada propuesta a Lighthawk.

I.G. ¿Lighthawk recaba fondos para mantener activa la operación? Ha mencionado que los pilotos pagan su propio combustible.

L.S. Lighthawk maneja un presupuesto anual de unos 1.2 millones de dólares. La mayor parte de eso proviene de contribuciones individuales, como suele suceder con la mayoría de las organizaciones sin fines de lucro. Los pilotos aportan su tiempo de servicio y el combustible, aunque cuando venimos a mesoamérica el piloto no paga por el combustible, esto es parte de un proyecto especial de Lighthawk, la organización recauda fondos cada año y parte de esos 1.2 millones se dedican al proyecto mesoamericano. Es un gran aporte que hace Lighthawk a mesoamérica.

A medida que volamos a lo largo de la costa el paisaje no deja de sorprendernos con sus constantes cambios. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Ninguna cantidad de palabras bastaría para describir esta vista. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

No, no se trata de algún mundo distante en el espacio exterior. Es el Planeta Tierra. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

El pueblo costero de Chiquilá, en Quintana Roo. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

I.G. ¿Cuáles son algunos de los paisajes más memorables que ha visto volando en esta zona?

L.S. Entre los más memorables, dos en particular. Uno es la zona volcánica que va desde el suroeste y el oeste de Ciudad de Guatemala, siguiendo hacia el oeste hasta la frontera con México. Estuvimos volando en esa zona montañosa con volcanes activos que se elevan a 18,000 pies sobre el nivel del mar. Volamos en nuestra Cessna 206 a unos 12,000 pies de altura, que es lo más alto que podemos ir con ese avión y sin provisión de oxígeno para los pasajeros. Es un tipo de vuelo muy exigente, el paisaje es espectacular alrededor de esos volcanes pero es un desafío volar a esas altitudes en esa región. Eso ocupó los primeros cinco días de mis tres semanas en mesoamérica. De modo que puedo decir que la región volcánica de Guatemala es algo que se destaca. También aquí en Yucatán, yo había venido a Yucatán pero solo a la costa este, al área de Cancún y Cozumel, pero esta vez he quedado muy impresionado con la costa, la vida salvaje, las aves, los flamencos que hemos visto. Hoy, mientras volábamos en la costa noreste de Yucatán, vimos a los tiburones ballena, vimos tortugas marinas y manta rayas. Hace tres días, con The Nature Conservancy, fuimos sur hacia Campeche a las selvas de esa región. De modo que lo estoy viendo todo aquí en el Yucatán, un paisaje espectacular.

I.G. ¿Cómo puede la gente participar para apoyar a Lighthawk?

L.S. Lo mejor es estudiar nuestro sitio web, lighthawk.org, y comprender las metas de Lighthawk. Si los aliados comprenden de qué se trata y qué recursos tenemos disponibles, entonces pueden adaptar esos recursos a su misión. Volar sobre un área otorga una perspectiva única a nuestros socios, ciertamente distinta a lo que pueden ver desde tierra. Mucha gente nunca ha volado en aviones pequeños, se han subido a un avión de pasajeros pero allí van volando a 30,000 pies y realmente no se puede percibir bien el paisaje a esa altitud. Pero cuando estás a 500 pies, volando sobre una parvada de flamencos, es una perspectiva fascinante que te ayuda a abrir los ojos y a comprender mejor. Así que se trata de entender bien nuestra misión y adaptar cada propuesta de trabajo a eso.

I.G. Eso en relación a las organizaciones aliadas, pero usted ha mencionado que la mayoría de sus fondos provienen de ciudadanos comunes. ¿Qué los motiva a colaborar? ¿Desarrollan ustedes actividades específicas para recaudar fondos? ¿Como pueden las personas ayudar a Lighthawk?

L.S. En efecto, el grueso de nuestras contribuciones provienen de individuos y no se trata necesariamente de personas ricas, pueden ser simplemente personas que sienten pasión por la conservación y saben algo sobre aviación y sobre lo que Lighthawk está aportando, así que deciden sumarse a nuestra misión. Escriben un cheque por cien dólares, o mil dólares, algunos por diezmil dólares, y contribuyen a lo que Lighthawk está ofreciendo. Estamos también trabajando duro para captar el patrocinio de corporaciones, pero eso es un verdadero desafío porque todas las organizaciones sin fines de lucro compiten por los dólares de las corporaciones y a su vez las corporaciones evalúan muy cuidadosamente a qué dedican esos fondos.

Esta es una vista poco común para nosotros los pajareros: una Fragata Magnífica, volando a gran altitud, ¡vista desde arriba!. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

En la ruta de regreso a Mérida las nubes se abren para develar un basurero a cielo abierto. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Al observarlo más de cerca con el lente 300mm, luce mucho peor. Con todo el poder mental que tenemos los humanos, ¿realmente es esto lo mejor que podemos hacer?. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

I.G. Estos vuelos son mayoritariamente vuelos de observación, ¿correcto? No se trata de llevar equipos de personas de un punto a otro, sino de hacer reconocimiento aéreo.

L.S. Probablemente un 95% de nuestro trabajo lo dedicamos a eso. Hay algunas excepciones, en años recientes hemos estado más activos movilizando vida silvestre. Por ejemplo, por mencionar solo un caso: hemos estado moviendo al Turón de pies negros de su hábitat natural en Montana a diferentes lugares, los introducimos en transportadores para perros, los subimos al avión y los trasladamos unas 600 u 800 millas, el piloto dona su tiempo para mover a esa familia de turones a un nuevo destino. De modo que eso es una misión “de punto a punto”, a diferencia de las misiones de reconocimiento aéreo. Estamos haciendo más trabajo de ese tipo, también hemos transportado algunos lobos.

I.G. ¿Por qué están siendo reubicados estos animales?

L.S. Para que puedan reproducirse y establecerse en nuevos hábitats, quizás estaban presentes originalmente en esa región pero la abandonaron y ya no existen poblaciones locales, de modo que se intenta repoblar algunas áreas con esas especies.

Es indiscutible que los materiales de construcción deben provenir de alguna parte, pero esta no es una vista agradable. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Cuando esos materiales de construcción se utilizan para erigir viviendas humanas que se asemejan a cajas sin ventanas, una vez más me pregunto: ¿realmente es esto lo mejor que podemos hacer?. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

I.G. ¿Le gustaría agregar algo antes de cerrar esta conversación?

L.S. Me gustaría decir esto sobre mesoamérica: he mencionado que nuestros fundadores vieron necesidades y motivos para apoyar iniciativas en la región mesoamericana. Ahora que he podido ver de primera mano las oportunidades que aporta Lighthawk a nuestros aliados aquí, me siento aún más comprometido con la continuidad de nuestro programa mesoamericano. Soy miembro de la Junta Directiva de Lighthawk, la cual supervisa todos nuestros programas y determina el destino de los recursos de Lighthawk, y para mí ha sido una gran oportunidad poder venir, presenciar el desafío de los vuelos que estamos realizando, ser parte de esto y experimentar la relación con nuestros socios aquí. Creo que podemos continuar construyendo en base a estas relaciones y realizando un buen trabajo juntos en años venideros.

Antes de nuestro aterrizaje final el Capitán Bud nos regala una vista del centro de Mérida, apropiada transición para nuestro regreso a la realidad con los pies sobre la tierra. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

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Español