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La expiloto de la NASA que monitorea la Biosfera Maya

VP Stephanie Wells
reenviada desde CONAP
 
“Hay muchos árboles. Son kilómetros tras kilómetros de árboles, muchos más que en Estados Unidos”, responde Stephanie Wells, expiloto de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) y de la Fuerza Aérea de su país, al preguntársele sobre su interés en donar su talento para monitorear la Reserva de la Biosfera Maya (RBM).

Su inglés es comprensible, aunque advierte que lento y “no tan fluido”. Wells forma parte de un grupo de aproximadamente 200 pilotos expertos que dona su habilidad para conducir aeronaves y que a través de la organización Light Hawk ofrecen vuelos sin costo para organizaciones conservacionistas.

En Guatemala, Light Hawk mantiene una alianza con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) a través de uno de sus socios en Petén, la también oenegé, Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés).

La expiloto era miembro del staff de la NASA y también entrenadora de aspirantes a astronauta en el Johnson Space Center – donde Estados Unidos monitorea todos los vuelos tripulados – donde aprendían sobre la gravedad cero. Fue además una de las primeras féminas que trabajaron en la Fuerza Aérea estadounidense.

“Este es el bosque más prístino que he visto en todo el mundo”, apunta sonriente, quien se retiró en 1996, tras 21 años de servicio y más de 10 mil horas de vuelo en su carrera.

Sólo el año pasado se realizaron 41 sobrevuelos en la RBM que sumaron más de 15 mil kilómetros en el aire, más un monitoreo nacional para verificar el estado de los bosques del país. CONAP ha trabajado en alianza con Light Hawk hace aproximadamente 15 años.

En opinión de Víctor Hugo Ramos, experto del Centro de Evaluación y Monitoreo del CONAP (CEMEC), entre los principales beneficios de esa práctica están la detección de amenazas como los cambios de uso de suelo (de bosque a agrícola, por ejemplo), extracción ilegal de madera, caminos ilícitos y dar respuesta casi inmediata a casos puntuales, para realizar acciones terrestres entre el Ejército de Guatemala, la Policía Nacional Civil y el mismo CONAP.

“En los últimos diez años, se ha dado respuestas prontas e incluso desalojos derivado del apoyo que nos da Light Hawk”, afirma Ramos.

La RBM alberga unas 2 mil 800 especies de plantas vasculares, 513 de aves, 62 de anfibios, 122 de mamíferos, 95 de especies de reptiles, así como más de 200 sitios arqueológicos de importancia mundial que evidencian que Guatemala fue el centro de la civilización Maya.

Actualmente, un sobrevuelo con las aeronaves que se utilizan, tendría un costo comercial aproximado de US$ 500 por hora, más los viáticos del piloto.

“La RBM es una de las áreas de conservación más importantes de Mesoamérica, entre nuestras metas está aportar a la conservación del corredor biológico de esta región y sabemos que para ello proteger la RBM es clave”, destaca Armando Ubeda, representante en Mesoamérica de LightHawk.

Al final, quienes tienen la oportunidad de sobrevolar – expertos, periodistas, funcionarios y autoridades – pueden comprender desde una óptica un poco más global de que se trata la RBM y darle sentido a sus proyectos de conservación.

Con las fotografías y videos obtenidos de los monitoreos fue posible construir un mapa de cobertura boscosa que el año pasado se presentó donde se evidencia en se están utilizando los suelos guatemaltecos.

La RBM es el bosque subtropical más extenso al norte de la Amazonia y el área protegida más grande de Mesoamérica. Además es Patrimonio Cultural Intangible y Natural de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y patrimonio de sitios de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (RAMSAR, por sus siglas en inglés).

¿Por qué viene a Guatemala, por qué la RBM?, pregunta curiosa la periodista de una cadena internacional de noticias que voló con Stephanie Wells. “Para mí la civilización maya es muy interesante, ver los sitios arqueológicos es algo muy especial, pero cuando vi el bosque…noté que es increíble, hay muchos más árboles que en Estados Unidos”, respondió.

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