SHARE:

Se encuentra usted aquí

Después del Vuelo con el Capitán Bud

Volunteer pilot Bud Sittig. image: Ivan Gabaldon/LightHawk

El fotógrafo Iván Gabaldón entrevistas al piloto voluntario Bud Sittig en esta segunda entrega de blog invitado Ride Into Birdland.

En la noche del segundo día me siento con el Capitán Bud para aprender más sobre su experiencia como aviador y sobre el trabajo que realiza con Lighthawk. La conversación merece ser compartida, con más imágenes, aquí en RIDE INTO BIRDLAND. Les presento al Capitán Lawrence “Bud” Sittig.

I.G. Hola Capitán Bud. Por favor cuéntenos un poco sobre su experiencia como piloto.

L.S. He estado volando durante más de 50 años. Comencé a volar cuando era un adolescente, crecí en la Aviación General –es decir, volando aviones pequeños– y luego durante mis años en la universidad obtuve todas mis acreditaciones como piloto comercial y me hice instructor de vuelo. Al salir de la universidad ingresé en el ejército, fui entrenado en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y volé aviones caza a reacción, una pasión que continuó durante los 31 años siguientes en la Guardia Internacional de la Fuerza Aérea de los EEUU. También fui contratado por la industria aeronáutica y volé como Capitán para Delta Airlines por unas tres décadas, hasta que me retiré hace algunos años. Ahora estoy de vuelta en Aviación General, volando aviones pequeños. Tengo mi propio avión, un Beechcraft Bonanza, y realizo muchos vuelos para Lighthawk.

I.G. Antes de hablar de Lighthawk, cuéntenos un poco más sobre el tipo de aeronaves que ha volado.

L.S. Comencé en aviones pequeños como Cessnass, Beechcrafts y Pipers, luego cuando entré en la Fuerza Aérea obviamente los aviones pasaron a ser mucho más sofisticados, jets-caza de alta velocidad, un cambio de aquellos pequeños aviones de hélice al vuelo a velocidades supersónicas, más rápidas que la velocidad del sonido, equipados con sistemas muy sofisticados de armamento. Luego, cuando me uní a la industria del transporte aéreo, pasé a volar grandes aviones en esa categoría, con 290 personas a bordo, lo que conlleva una gran responsabilidad para con toda esa gente. Volé esas aeronaves para Delta por todo el mundo, en Europa, el Medio Oriente, Africa del Norte, por toda Sur América y en el Oriente, y por supuesto también a todas las ciudades principales de los Estados Unidos. Después me retiré de Delta y de la Fuerza Aérea y volví a los pequeños aviones en los que comencé hace cincuenta años. Pero siempre he tenido la convicción de que mi avión favorito es el que estoy volando ese día. No importa qué avión sea, me apasiona volar, amo volar y compartir la experiencia del vuelo con otra gente.

Miles de cenotes abiertos como éste puntean la geografía de la Península de Yucatán, proveyendo agua que es valiosa por igual para el ecosistema y para los seres humanos. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Pudimos documentar la presencia de este incendio, pero no determinar su causa. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

La técnica de tala-y-quema para uso agrícola de la tierra otorga al paisaje una inconfundible paleta de colores, remplazando el verde de la selva. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Una de varias operaciones ganaderas que documentamos durante nuestros vuelos. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán)

Un inesperado “campo de sueños” en una locación poco probable. ¡A jugar pelota! (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

 

I.G. ¿Alguien en su familia ha seguido sus pasos?

L.S. Tengo tres hijas adultas y ahora tengo nietos, a todos les gusta mucho volar pero desafortunadamente ninguno me había seguido como piloto, hasta ahora que mi nieto mayor está iniciando sus lecciones en planeador. Se puede volar un planeador en solitario a partir de los 14 años y cuando cumpla 16 podrá volar un avión a motor. Su plan es hacer su primer vuelo solitario a motor a los 16, que es lo que hice yo en los años 60, volé solo por primera vez el día que cumplí 16 años y espero que mi nieto logre hacer lo mismo.

I.G. Usted también es piloto de una de las pocas Fortalezas Voladoras que aún vuelan.

L.S. Es correcto. La Fortaleza Voladora, el B-17, es un bombardero de la Segunda Guerra Mundial que fue utilizado ampliamente, despegando desde Inglaterra en apoyo a las iniciativas aliadas contra los Nazis durante la guerra. Hoy en día solo existen ocho Fortalezas Voladoras capaces de volar. Yo vuelo con la Fundación Libertad, en libertyfoundation.org puedes enterarte de todo lo relativo a esa misión. Volamos el avión en un programa de tours durante los meses de verano a ciudades importantes de todo EEUU, para preservar la memoria y ayudar a comprender a quienes sirvieron como miembros de la tripulación a bordo de los B-17. Miles de jóvenes combatientes murieron en la Segunda Guerra en los B-17, enormes pérdidas humanas. Cada vez que un B-17 era abatido diez personas perdían la vida. De modo que nuestra misión es realmente ayudar a preservar esa memoria y está dedicada a todos los guerreros que volaron y sirvieron en esos aviones. El avión que yo estoy volando se llama Memphis Belle, hay una película famosa sobre el Memphis Belle filmada en 1989 que cuenta la historia de ese avión, ya que su tripulación de diez hombres fue la primera en sobrevivir 25 misiones. La probabilidad estadística de sobre vivir tantas misiones era casi nula, durante dos años ningún avión sobrevivió 25 misiones hasta que la tripulación del Memphis Belle lo logró en 1943. Después de eso llevaron el avión de regreso a Estados Unidos e hicieron una gira convertidos en celebridades, héroes de guerra, salieron de gira para ayudar a vender bonos de guerra y apoyar así el esfuerzo bélico.

I.G.  Usted ha dicho que su avión favorito es el que está volando cada día, pero esos cambios deben implicar una gran adaptación… Me refiero a la cantidad de indicadores, botones y controles en la cabina de uno de esos enormes 767, comparada por ejemplo al Cessna de los años 70 en el que volamos hoy, ¿requiere eso un gran ajuste de su parte?

L.S. Si, bueno… no es tan grande esa adaptación, es bastante fácil pasar de uno a otro. Claro que uno entrena exhaustivamente en esos grandes aviones, entrenas para manejar los sistemas de vuelo y los sistemas de armas y para volar esos aviones con técnicas y conocimientos específicos, luego pasas a otro avión y entrenas también en ese. La mente humana es fascinante, simplemente se ajusta a lo que estás volando cada día. No es distinto a subirse a una bicicleta, pedalear calle abajo y sentirse muy cómodo haciendo eso, para luego subirse a un Porsche y manejar ese vehículo a gran velocidad, sintiéndose cómodo con eso. Creo que esa es una buena analogía, así funciona, la mente simplemente se ajusta a pedalear y maniobrar la bicicleta, o una motocicleta, o un carro sofisticado, uno se ajusta a cada cosa. Durante muchos años volé el F-16 Viper, un avión caza supersónico que vuela a más de 1,000 millas por hora, genera 9G de gravedad y descarga armas sofisticadas, luego al día siguiente iba a mi trabajo con Delta Airlines y volaba el 767 a Europa. Uno simplemente se adapta, el entrenamiento te prepara para volar el avión caza en una misión y también para volar el avión de transporte de pasajeros con toda la atención y el instinto de protección hacia esos pasajeros, en el espacio aéreo sofisticado que son los aeropuertos del mundo.

El paisaje cambia drásticamente al acercarnos a la costa. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Los manglares son una pieza vital del gran motor de la naturaleza, ya que actúan como filtros naturales y áreas de reproducción. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

La naturaleza crea “arte orgánico abstracto” al mezclar mar, arena, vegetación y química del agua allí donde la tierra y el océano se encuentran. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

El Mar Caribe con todo el esplendor de su seductora paleta de azules. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

I.G. Usted ascendió hasta el rango de General en la Fuerza Aérea de los EEUU. Tomando eso en cuenta, me pareció notable su actitud relajada y gentil hacia todos nosotros, sus pasajeros civiles. Me hizo pensar en esas diferencias, venir de un ambiente militar y realizar ahora este trabajo voluntario para organizaciones civiles, ¿cómo se adapta a esas situaciones?

L.S. Creo que somos quienes somos, sin importar qué papel estamos desempeñando en la vida. En el ejército uno aprende a ser líder y a medida que subes de rango se hace más importante ser bueno con tu gente, porque para ser un líder efectivo debes ser sensible con tu gente. De modo que al salir del mundo militar, que es muy jerárquico y regimentado, esas capacidades humanas básicas se transfieren y al reintegrarte al mundo civil todo tiene que ver igualmente con tus relaciones con la gente, con poder comunicarte efectivamente y entender de dónde viene cada persona. Para Lighthawk es muy importante, en relación a nuestros aliados, tomarnos el tiempo para ayudarles a entender la experiencia de volar en un avión pequeño, pues muchos de ellos jamás han volado en un avión de este tipo, es una experiencia nueva que puede parecerles un poco inquietante. De modo que es importante tomarnos el tiempo para hacer que se sientan cómodos y con suerte poder transmitirles nuestro propio nivel de confianza con esta experiencia. Por ejemplo, el día de hoy fue especial, estuvimos volando sobre selvas, sobre la costa, luego salimos una distancia considerable sobre el océano, por lo que estuvimos bastante expuestos volando en un avión de un solo motor… ya sabes lo que puede pasar si hay una falla de motor sobre el océano. De modo que tomamos precauciones especiales, llevamos más equipo de flotación de emergencia para un caso de amarizaje, llevamos también un bote salvavidas y tenemos que tomarnos el tiempo para explicar estas cosas a la gente. Esperamos que nada de esto suceda, pero debemos estar preparados.

Una vista de pies a cabeza de la Isla Contoy. (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Justo debajo de la superficie del agua, ¡una tortuga marina! (Chelonia mydas). (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

La silueta inconfundible de una Manta gigante (Manta birostris). (Foto © Iván Gabaldón – Soporte aéreo provisto por Lighthawk para Pronatura Península de Yucatán).

Haga clic aquí para ver la última entrega de la historia de Iván.

Project Category: 
Español